datos de las manos que teclean

12 de septiembre de 2012


   Ah, sí,
   mirá que no voy a poder pasar,
   voy a mi oficina,
   se indigna el tipo,
   papeles en mano,
   porque el vallado atenta
   contra su libre circulación laboral.

   Habráse visto,
   semejante atropello.
   Zurdos de mierda.
 
   No son zurdos, señor,
   le aclararía.
   Esos están en la Plaza del Sol, 
   llegan en un rato.
   Pero es de gusto,
   el bahiense no atiende razones.

                  * * *

   El viento enfría los hombros
   de los ojos vendados
   que escuchan quietos diecisiete aplausos,
   sin que Ferro tome una gota de agua,
   mientras el semáforo
   enrojece verdea enrojece
   en Colón y Drago.

   Rítmicamente,
   ajeno a las voces,
   banderas y cuerpos.

   Tozudo,
   verdea enrojece verdea
   enrojece,
   bahiense el semáforo.

 
     (c)  Foto de Natalia Molina Partnoy

dijo W. BENJAMIN sobre las traducciones

"Así como el tono y la significación de las grandes obras literarias se modifican por completo con el paso de los siglos, también evoluciona la lengua materna del traductor. Es más: mientras la palabra del escritor sobrevive en el idioma de éste, la mejor traducción está destinada a diluirse una y otra vez en el desarrollo de su propia lengua y a perecer como consecuencia de esta evolución."

de Walter Benjamin, "La tarea del traductor", en Angelus Novus, trad. de H. A. Murena, Barcelona, Edhasa, 1971, pp. 127-143.


dijo BORGES sobre las traducciones

¿A qué pasar de un idioma a otro? Es sabido que el Martín Fierro empieza con estas rituales palabras: "Aquí me pongo a cantar - al compás de la vigüela." Traduzcamos con prolija literalidad: "En el mismo lugar donde me encuentro, estoy empezando a cantar con guitarra", y con altisonante perífrasis: "Aquí, en la fraternidad de mi guitarra, empiezo a cantar", y armemos luego una documentada polémica para averiguar cuál de las dos versiones es peor. La primera, ¡tan ridícula y cachacienta!, es casi literal.

Jorge Luis Borges, La Prensa, Buenos Aires, 1 de agosto de 1926.