datos de las manos que teclean

Philologie ist die Kunst, langsam zu lesen

F. Nietzsche, "Morgenröthe", Vorrede 5, in Sämtliche Werke. Kritische Studienausgabe (KSA) 3, hg. von G. Colli und M. Montinari, München (1980, 1988) Neuausgabe 1999, seite 17.
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(versión libre en español por Gabriela Marrón)
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La filología es un arte venerable que exige a quienes lo practican sobre todo una cosa, apartarse del camino, darse tiempo, tornarse silenciosos, volverse lentos –es como el arte de labrar metales, pero aplicado al conocimiento de las palabras: un oficio que debe ejercerse con simpleza, precisión, cuidado, y en el que no se obtienen resultados si no se procede despacio. Precisamente por eso la filología es hoy más necesaria que nunca, precisamente por eso nos arrastra y nos seduce con tanta insistencia en medio de esta era del “trabajo”, de la celeridad, del obsceno y sudoroso apuro que quiere “todo resuelto” de inmediato, incluyendo libros antiguos y nuevos. La filología en sí misma no resuelve tan fácil cualquier cosa: enseña a leer bien, es decir, a leer lentamente, de manera profunda, con atención y prudencia, a leer con segundas intenciones, con las puertas abiertas, a leer con sensibilidad en los ojos y en los dedos...


„Philologie nämlich ist jene ehrwürdige Kunst, welche von ihrem Verehrer vor Allem Eins heischt, bei Seite gehn, sich Zeit lassen, still werden, langsam werden –, als eine Goldschmiedekunst und -kennerschaft des Wortes, die lauter feine vorsichtige Arbeit abzutun hat und Nichts erreicht, wenn sie es nicht lento erreicht. Gerade damit aber ist sie heute nötiger als je, gerade dadurch zieht sie und bezaubert sie uns am stärksten, mitten in einem Zeitalter der ‚Arbeit‘, will sagen: der Hast, der unanständigen und schwitzenden Eilfertigkeit, das mit allem gleich ‚fertig werden‘ will, auch mit jedem alten und neuen Buche: – sie selbst wird nicht so leicht irgend womit fertig, sie lehrt gut lesen, das heisst langsam, tief, rück und vorsichtig, mit Hintergedanken, mit offen gelassenen Türen, mit zarten Fingern und Augen lesen ...“

dijo W. BENJAMIN sobre las traducciones

"Así como el tono y la significación de las grandes obras literarias se modifican por completo con el paso de los siglos, también evoluciona la lengua materna del traductor. Es más: mientras la palabra del escritor sobrevive en el idioma de éste, la mejor traducción está destinada a diluirse una y otra vez en el desarrollo de su propia lengua y a perecer como consecuencia de esta evolución."

de Walter Benjamin, "La tarea del traductor", en Angelus Novus, trad. de H. A. Murena, Barcelona, Edhasa, 1971, pp. 127-143.


dijo BORGES sobre las traducciones

¿A qué pasar de un idioma a otro? Es sabido que el Martín Fierro empieza con estas rituales palabras: "Aquí me pongo a cantar - al compás de la vigüela." Traduzcamos con prolija literalidad: "En el mismo lugar donde me encuentro, estoy empezando a cantar con guitarra", y con altisonante perífrasis: "Aquí, en la fraternidad de mi guitarra, empiezo a cantar", y armemos luego una documentada polémica para averiguar cuál de las dos versiones es peor. La primera, ¡tan ridícula y cachacienta!, es casi literal.

Jorge Luis Borges, La Prensa, Buenos Aires, 1 de agosto de 1926.