datos de las manos que teclean

Un horizonte de perros

La palabra "latir" es el cultismo de "ladrar". Ambas derivan del verbo latino "glattire", que es onomatopéyico y significa "dar ladridos". Recién en 1490 se registra, por primera vez, la idea de "latir" vinculada con el movimiento rítmico del corazón o de las arterias, tal como conocemos actualmente a esa palabra. La asociación debe tener que ver con la agitación del animal al ladrar, pero no deja de ser curioso. Cuando nos late el corazón, nosotros, los humanos, ¿qué voz ahogamos?

dijo W. BENJAMIN sobre las traducciones

"Así como el tono y la significación de las grandes obras literarias se modifican por completo con el paso de los siglos, también evoluciona la lengua materna del traductor. Es más: mientras la palabra del escritor sobrevive en el idioma de éste, la mejor traducción está destinada a diluirse una y otra vez en el desarrollo de su propia lengua y a perecer como consecuencia de esta evolución."

de Walter Benjamin, "La tarea del traductor", en Angelus Novus, trad. de H. A. Murena, Barcelona, Edhasa, 1971, pp. 127-143.


dijo BORGES sobre las traducciones

¿A qué pasar de un idioma a otro? Es sabido que el Martín Fierro empieza con estas rituales palabras: "Aquí me pongo a cantar - al compás de la vigüela." Traduzcamos con prolija literalidad: "En el mismo lugar donde me encuentro, estoy empezando a cantar con guitarra", y con altisonante perífrasis: "Aquí, en la fraternidad de mi guitarra, empiezo a cantar", y armemos luego una documentada polémica para averiguar cuál de las dos versiones es peor. La primera, ¡tan ridícula y cachacienta!, es casi literal.

Jorge Luis Borges, La Prensa, Buenos Aires, 1 de agosto de 1926.